[Review] Temporada de Invierno 2016


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OMR Madrid - 3/04/2016 20:28 h

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Ah, la primavera. Se va el invierno, vuelve el buen tiempo, la naturaleza renace y, cómo no, las temporadas de anime se toman el relevo. Quizás hayáis echado de menos nuestra espectacular y fabulosa Guía de Anime para ayudaros a decidir qué series ver estos próximos meses, pero estamos en trámites de renovarla y hacerla mucho más guay de lo que era. A cambio, os ofrecemos nuestro análisis de la recién terminada temporada de invierno.

Aquí encontraréis los comentarios de nuestros dos mejores redactores respecto a los animes de invierno que más les han gustado y sus recomendaciones personales, por si alguno de los lectores no los ha visto y les pica la curiosidad. Esperamos que os sean de agrado y de ayuda para seleccionar vuestros futuros visionados.

Boku dake ga inai machi

Nombre: Boku dake ga inai machi
Estudio: A-1 pictures Director: Tomohiko Itou
Temporada: Invierno 2016 Episodios: 12
Género: seinen

Comentario de Malditostuntman

Sin duda Boku dake ga inai machi es una de las mejores obras de misterio que he visto en mucho tiempo. De hecho, hacia la mitad de la emisión tuve que dejar de verla y esperar a que acabase la misma para poder ver todos los episodios del tirón. No podía aguantar el suspense semana tras semana.
En la primera parte del primer capítulo se nos presenta al protagonista, Satoru Fujinuma, y sus poderes: puede viajar atrás en el tiempo,  que usará para solventar una situación que podría haber acabado con la muerte de un niño, aunque Satoru sale mal parado y acaba en el hospital. ¿Hay una excusa mejor para meter a una madre en escena que un hijo hospitalizado? Lo dudo mucho, pero la entrada de Sachiko Fujinuma hace despegar el argumento de la serie de una forma espectacular. Descubriremos enseguida la trama de secuestro y asesinato de niñas que nos mantendrá en vilo durante el transcurso de la emisión y que Satoru intentará resolver a lo largo de sus viajes en el tiempo entre 1988 y 2006.
Enseguida conoceremos a Kayo Hinazuki, compañera de primaria de Satoru y víctima de la trama mencionada, también maltratada por su madre y el marido de ésta. Ella será la primera víctima que nuestro protagonista intentará salvar, aunque todo se complicará mucho y eso no hará más que aumentar el suspense y nuestras ganas por seguir atentos a lo que ocurre.
No quiero contar más de la trama, a mí me atrapó enseguida y seguro que a vosotros también os atrapará y prefiero que descubráis el resto por vosotros mismos.
Sí quiero apuntar que aunque el desarrollo me ha parecido excelente y ha sabido mantenerme en vilo, el desenlace me ha parecido demasiado rápido, como si se tratase de una novela de Agatha Christie. Y también un poco descafeinado, demasiado simple, aunque eso ya es totalmente personal.

A-1 pictures ha hecho un trabajo muy correcto en la adaptación, el dibujo es muy fiel al que serigrafia Sei Kanbe y la animación es muy correcta, con algunos momentos muy buenos, pero en general, simplemente mantiene un buen nivel sin destacar ni para bien ni para mal. De todas formas este no es el tipo de anime que vas a ver para deleitarte visualmente.
No suelo comentar sobre los openings y endings, en general suelen pacerme bastante mediocres. Pero en este caso la elección de ambas piezas musicales me ha parecido sublime, para abrir tenemos Re:Re: de Asian Kung-fu generation, la cual han vuelto a grabar únicamente para esta ocasión, ya que fue lanzada originalmente en su segundo álbum, Sol-Fa lanzado en 2004. Al acabar el capítulo podemos oir Sore wa Chiisana Hikari no you na, interpretado por Sayuri, un tema muy enérgico que hace de perfecto cierre para cada capítulo.

Si os gusta el misterio y el suspense, no lo dejéis pasar.

Dagashi Kashi

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Nombre: Dagashi Kashi
Estudio: Feel Director: Shigehito Takayanagi
Temporada: Invierno 2016 Episodios: 12
Género: shonen

Comentario de Elzhevir

¿Qué puede ser mejor que 20 minutos de anime? ¿20 minutos de publicidad descarada, 20 minutos de fanservice, 20 minutos de aperitivos y dulces, 20 minutos de risa floja, 20 minutos de feels o 20 minutos de perezoso slice of life veraniego? ¿O todo a la vez? Creo que me voy a quedar con la última opción. En resumen… ¡20 MINUTOS DE DAGASHI KASHI!

Cuando ví el primer episodio de Dagashi Kashi mi primer pensamiento fue de «madre mía, ¿¿dónde me he metido??». A un pelo estuve de descartarla. No pillaba dónde estaba la gracia, las interminables anécdotas y explicaciones que sólo un consumado habitante del Japón actual podía entender en toda su extensión me sonaban a japonés (literalmente) y, para colmo, las manías y la conducta de la protagonista me ponían de los nervios. Por suerte, decidí darle una segunda oportunidad al conocer a los personajes de To y Saya, que me resultaban más cercanos. Y la decisión mereció la pena. Dagashi Kashi ha resultado ser muy entretenido, informativo, con cierta hilaridad y pequeños toques referenciales y, sobre todo, perfecto para desconectar después de un duro día.

Pero, ante todo, este anime cumple la función de embajador del afamado mundo de los snacks y dulces japoneses, llamados dagashi, y en cada episodio se nos presentan las bondades de cuatro, por lo general, de estos curiosos aperitivos. Los encargados de ello son los dos protagonistas, Kokonotsu Shikada y Hotaru Shidare, en calidad de encargado de tienda de dagashi y entusiasta obsesiva del tema, respectivamente.

Kokonotsu es el hijo adolescente de Yo Shikada, el dueño de la tienda de dagashi de un pequeño pueblo playero, por lo que su padre espera de él que continúe la honrosa tradición familiar de la venta cuando crezca. No obstante, a Kokonotsu le aburre la vida de encargado y sueña con trinufar en el mundo del manga, su mayor afición. Para más inri, un día llega al pueblo Hotaru Shidare, la alocada y atractiva heredera de la industria de fabricación de dagashi Shidare, en busca de convencer a Yo que colabore en su fábrica. El tendero solo aceptará si Hotaru consigue convencer a su hijo de que se haga cargo de la tienda, planteando así la premisa de este anime.

La historia queda prácticamente ahí. El resto de la serie consiste en una mezcla de todo lo que mencioné en el primer párrafo: información y anécdotas sobre dulces, helados, aperitivos, bebidas y juegos coleccionables japoneses cada vez que Hotaru prueba los conocimientos de Kokonotsu sobre el tema, momentos de fanservice a costa del exhuberante físico de la protagonista, chistes y frases lapidarias por parte de Kokonotsu y su coleguilla To, escenas mayormente tiernas y nostálgicas que tienen a Saya en su punto central y un aire de slice of life mezclado con las clásicas referencias a la cultura pop japonesa.

En mi opinión, es justo ese último factor el que más me gusta de Dagashi Kashi. Los acontecimientos transcurren en los perezosos veranos del Japón rural (sol y sonido de cigarras incluidos) y los protagonistas no saben qué hacer con su tiempo de ocio. Pese a que el planteamiento de cada episodio es casi el mismo (Kokonotsu está aburrido o con sus amigos, llega Hotaru y fangirlea sobre dagashi), los protagonistas van en una ocasión a la piscina, otra a la playa, otra a un festival, juegan en la calle, se toman un café o pasan el rato durante la lluvia o las tardes calurosas en la tienda, y sibilinamente vemos su interacciones, sus inquietudes y llegamos a conocerles mejor. Nos enteramos del genial bromance entre To y Kokonotsu, la amistad y el candor de Saya, las razones de la obsesión de Hotaru con los dulces o, simplemente vemos a Yo hacer el tonto. Y se hace más entretenido que meramente 20 minutos de publicidad camuflada en un anime.

Como punto a destacar me gustaría comentar el doblaje. Dagashi Kashi hace alarde de unas voces fantásticas y poco comunes en el mundo del anime, que pegan muchísimo con las personalidades que se pretenden mostrar. Los seiyuus modulan la tonalidad e imprimen sentimientos con absoulta maestría, y además imitan un acento rural algo marcado para lograr más realismo. Aparte, los ritmillos incluidos en determinados momentos de los episodios subrayan el desenfado o la tensión actual correctamente. Por último, querría mencionar que el opening es el que más me ha gustado de toda la temporada con diferencia.

Hay quien ve esta serie o bien porque le interesa saber más sobre el mundo de los snacks japoneses (algo que desde luego se consigue), o porque quiere entretenerse con un slice of life decente que puede parodiar un síndrome de abstinencia por no comer dulces e inmediatamente después pasar a lo más tierno y adorable del mundo con la misma facilidad que cuenta chistes. Ambas razones son igual de buenas para disfrutar de Dagashi Kashi.

Dimension W

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Nombre: Dimension W
Estudio: Studio 3Hz, Orange Director: Kamei Kanta
Temporada: Invierno 2016 Episodios: 12
Género: seinen

Comentario de Elzhevir

Dimension W. Aún después de haber finalizado satisfactoriamente su visualización, no sé qué pensar exactamente de este singular anime. Comencé a verlo con conocimiento de causa (previamente había leído la primera parte del manga homónimo en el que se basa), y su adaptación no me decepcionó en absoluto. Al llegar a la parte de la trama que yo no conocía, me sorprendió y me mantuvo en vilo. Vi el final, y me gustó mucho. No obstante, hay cierta «atmósfera», por así decirlo, que confina a Dimension W en la incertidumbre. Podría haber pasado de la excelencia a la maravilla, pero debido a ello no ha sido posible.

Estudiemos la trama. En un futuro no muy lejano, la humanidad ha descubierto la existencia de una nueva dimensión física a la que han bautizado «dimensión W». Así mismo, ha desarrollado la tecnología capaz de extraer energía de dicha dimensión con la que alimentar todos los aparatos electrónicos, dejando toda anterior fuente de energía conocida obsoleta. La adquisición de la energía de la dimensión W se realiza gracias a una red global de torres extractoras, controladas por la compañía de New Tesla, que abastecen los aparatos electrónicos gracias a las llamadas bobinas (coils).

La historia gira alrededor de Kyoma Mabuchi, una suerte de fuerza de la naturaleza mitad Rick Deckard y mitad Hei, ex-soldado de élite, que se gana la vida persiguiendo a usuarios de bobinas ilegales para arrebatárselas y entregarlas a New Tesla. Él mismo rechaza el uso de la energía de la dimensión W, por lo que, al unirse a su causa la excepcional androide Mira, su ánimo no rebosa alegría precisamente. A medida que avanza la serie, aparte de ser privilegiados espectadores de las vivencias de ambos personajes, aprendemos más sobre el mundo que les rodea, su atribulado pasado y los misterios y peligros inherentes a la dimensión W.

La estructura argumental es, a mi juicio, lo excelente y a la vez lo fallido de Dimension W. Si os digo la verdad, hacía muchísimo tiempo que no veía una estructura tan pura en una obra narrativa. Consigue adaptar lo más importante del manga condensándolo de tal forma que absolutamente todo lo que vemos en la serie es relevante. Todo hecho tiene su causa, explicada previamente o en episodios anteriores, y todas las aventuras vividas por Kyoma y Mira tienen repercusiones futuras, que si no argumentales, sí que sirven de trasfondo para entender lo siguiente. ¿Lo peor de esto? Que, dado lo enrevesadísimo de la trama, serían de agradecer más momentos de «baja intensidad dramática» para diluir los momentos de acción y no necesitar reflexionar después de cada episodio para atar posibles cabos sueltos.

Así, el primer episodio sirve como presentación del contexto y los protagonistas; los dos siguientes, mostrando aventuras cotidianas (una de Kyoma, otra de Mira), sientan las bases del argumento y muestran a futuros personajes importantes y el cuarto y el quinto ahondan en la trama y explican una parte del trasfondo, necesario para comprender los episodios sexto a duodécimo. Pues son éstos los que utilizan todo lo anterior para ponerle la nata y las guindas al pastel: una historia apasionante e intensísima que revela la información a sorbitos, creando un fantástico suspense, en la que las leyes físicas, los conflictos morales y el pasado y motivaciones de distintos y carismáticos personajes se dan la mano. Todo esto se complementa con una animación sobresaliente y una banda sonora mayormente correcta y en ocasiones sorprendente (notable el arreglo electrónico de obras de Camille Saint-Saëns y canciones de Stereo Dive Foundation).

Otro punto fuerte son los diseños de los personajes. Aparte de nuestros fieles Kyoma y Mira, tenemos a Loser, un glamuroso ladrón con muchos ases bajo la manga cuya máscara oculta una figura atormentada y de gran importancia, los ejecutivos de New Tesla Claire Skyheart y Albert Schumann, cuya relación con Kyoma nos sorprenderá, los príncipes Salva y Lwai Tibesti, de personalidades distintas pero gran sentido del honor y la amistad y personajes deliciosamente trágicos y misteriosos como Miyabi Azumaya, obsesión de Kyoma, el dr. Shido Yurizaki, padre de las bobinas y creador de Mira, o los habitantes del Lago Yasogami, que viven en una película de terror permanente.

Sin embargo, la algo descompasada orquestación de nuestra sinfonía animada es lo que genera esa atmósfera de incertidumbre que mencioné al principio. Dimension W se trata, sin duda, de una obra ambiciosa y de mucha enjundia que dificilmente cabe en 12 episodios sin dejar en el espectador una sensación de prisas, revueltos y, en el peor de los casos, desconcierto e incomprensión. Pese a ello, se trata de una de las series más poderosas de la temporada (y en mi opinión, la que más) y toda una perla digna de ser exhibida. Y, de haber habido posibilidad de una mejor orquestación, obtendría su hueco entre la élite de la animación japonesa.

Os recomiendo muy fuertemente darle una oportunidad si no la habéis visto. Sobre todo si os gusta el suspense, la ciencia ficción (que no fantasía futurística) y las historias profundas que hagan pensar.

Comentario de Malditostuntman

¿Qué más puedo comentar después de mi compañero?  Dimension W me ha parecido un anime de acción y ciencia ficción bastante guay, con un trasfondo moral muy importante que se va revelando según avanza la serie. Resulta complicada en algunos momentos en los que no queda claro qué ocurre exactamente, ni como se soluciona un embrollo (los episodios del lago Yasogami, en mi caso). No sé si por las prisas, porque la cuestión de la Dimension W es compleja o por que soy un cabezahueca, el tema es que no siempre me he enterado de todo.
Eso sí, escenas de batallas me han gustado bastante. Kyoma tiene un estilo muy curioso y efectivo de acabar con los inductores de sus enemigos, haciendo que pierdan sus habilidades en combate y quedando a su merced. Por contra, apenas hemos visto enfrentamientos con otros recolectores, cosa que habría molado mucho y que estoy seguro de que en el manga original podemos ver contiendas de este tipo.

Probablemente lo que más me ha gustado de Dimension W han sido los personajes, que no obedecen a los estereotipos de la típica animación japonesa. Mira es una robot un poco ingenua, pero no se deja amedrentar por nadie y pateará bastantes culos a lo largo de los capítulos. Loser, el ladrón que busca ciertos inductores conocidos como ‘números’, del que apenas conocemos nada al principio, tiene una historia de fondo muy importante que iremos descubriendo y como eso ha afectado a como es ahora mismo.
De hecho, el pasado de los personajes es realmente importante en Dimension W y aunque se va revelando de forma ligeramente tardía y aislada, al final todo cobra sentido y se conjugan muy bien para dar lugar a una conclusión de historia que me ha dejado con muy buen sabor de boca.

En conclusión, acción y una buena historia con personajes interesantes que hacen un anime muy agradable de ver.

Haruchika

haruchika

Nombre: Haruchika: Haruta to Chika wa seishun suru
Estudio: P.A. Works Director: Masakazu Hashimoto
Temporada: Invierno 2016 Episodios: 12
Género: seinen

Comentario de Elzhevir

Antes llamé a Dimension W una perla digna de ser exhibida. Siguiendo con los símiles, para mí Haruchika es el diamante entre el carbón. El gran hallazgo de la temporada, como me pasó el año pasado con The Rolling Girls. Se trata de una serie que ha sido masivamente ignorada e inexplicablemente infravalorada, de contenido complejo y trama inteligente, que imprime su huella en el espectador e ignora cualquier expectativa previa que nos podamos hacer al respecto.

La protagonista, Chika Homura, es una estudiante de primero que sueña con ser una gran intérprete de flauta travesera, para lo que se apunta al club de instrumentos de viento de su nuevo instituto. Allí descubre la presencia de tan solo cuatro miembros, y uno de ellos es Haruta Kamijo, un antiguo amigo suyo de la infancia, que toca la trompa con gran maestría. El club se verá obligado a cerrar en breves si no se apuntan más estudiantes, frustrando el sueño de Chika de aprender a tocar y el de Haruta de ganar al resto de institutos en los campeonatos de música nacionales.

Cuando todo parece que este anime narrará un drama de instituto concentrado en la música y en un posible amorío, es cuando nos damos de bruces con la realidad. La presencia de la música es prácticamente inexistente, y ninguno de los dos protagonistas siente algún interés amoroso por el otro, homosexualidad de Haruta por medio. Haruchika es, fundamentalmente, una pulida historia de resolución de misterios y enigmas.

La motivación principal de Haruta y Chika es que su club no cierre, y para ello se ven obligados a averiguar qué compañeros de su instituto tienen aptitudes musicales y a ingeniárselas para que se unan. Es en esas ocasiones cuando sale a relucir el intelecto y la capacidad de deducción de Haruta, todo un Sherlock Holmes del siglo XXI que resuelve las peticiones y deduce los secretos de todos los futuros miembros, las más de las veces envueltos es algún curioso e ingenioso enigma.

Cuando el club ya tiene suficientes integrantes, los casos a resolver por la pareja protagonista toman un cariz mucho más maduro y acaban involucrados en misterios alrededor de temas candentes y en su mayoría tabús en la sociedad japonesa, como pueden ser sectas, movimientos radicales de izquierda, tatuajes, tendencias suicidas, ciudadanos proscritos o suplantación de identidad. Sin embargo, no dejan de ser temas cotidianos. El gran atractivo de la trama de Haruchika es que, además del genial planteamiento y la inventiva que rezuman los enigmas, todos los misterios están elaborados de manera que surgen del día a día de un adolescente cualquiera: un cubo de Rubik puede contener el último mensaje de un niño a su hermana antes de morir, un simple cuadro del abuelo revela las claves de la amnesia de un ex-soldado de Vietnam y una visita de un familiar aviva asesinatos cometidos en el pasado, entre otros muchos.

Partiendo de esas bases nuestros improvisados detectives de lo diario se pueden sumir fácilmente y de lleno en los misterios subyacentes bajo la tranquila apariencia de una apacible ciudad de Hokkaido. Y el resultado es maravilloso. Por último, en plan apoteosis, el episodio final está dedicado al club al completo y su participación en el ansiado concurso musical, con final inesperado y sencillo.

El otro gran eje de este anime son las interacciones entre personajes. Los diálogos son sosegados, emocionales y, en ocasiones, lapidarios: transcurren con una calma y sencillez casi reales, y gracias a su diestro desarrollo aprendemos a apreciar al elenco al completo. Aparte, podemos ver cómo crecen los protagonistas a medida que transcurre la serie (fijaos y lo notaréis), de manera que a la vez que madura la trama maduran sus personajes más importantes con ella. El inteligente Haruta pasa paulatinamente de ser un egocéntrico frío y directo a poseer más delicadeza, tacto y empatía; y la alegría, vivacidad y energía de Chika animan el día a cualquiera (y hablo en serio).

En cuanto a otros aspectos del anime, el dibujo es luminoso, detallista y tierno. Destacan sobre todo los paisajes, los efectos de la luz del sol a distinta hora del día y las expresiones y ojos de los personajes, mayormente los de Chika. La ambientación musical es minimalista, suficiente para mantener la tensión o estimular los sentimientos en el espectador en momentos adecuados. Tanto el alegre opening como el melancólico ending hacen justicia al espíritu de la serie.

Os animo encarecidamente a que le deis una oportunidad a Haruchika: puede que no haga tanto ruido como otras series de la temporada o que no sea lo que la gente se esperaba, pero es de una calidad sorprendente y su visionado reporta una gratificación que es muy difícil de olvidar. Por mi parte, espero que pronto se realice una segunda temporada: ¡aún hay novelas sin adaptar!

Luck & Logic

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Nombre: Luck & Logic
Estudio: Doga Kobo Director: Koichi Chigira
Temporada: Invierno 2016 Episodios: 12
Género: shonen

Comentario de Elzhevir

De nuevo, nos encontramos con un anime que provoca sentimientos encontrados, al menos en mi caso. Luck & Logic es uno de los muchos shônens modernos que componen una amplia fracción de la parrilla de cada temporada, y eso se traduce en la fórmula que parece no conocer límite: una multitud de clichés argumentales, peleas contra enemigos a cual más fantástico, momentos dignos de cualquier drama adolescente y grandes promesas de amistad/esperanza/amor/etc. Y todo esto combinado con un estilo de dibujo luminoso y colorido.

Nada nuevo bajo el sol, ¿no? Otro anime más de un estilo muy arraigado en la actualidad que puede pasar sin pena ni gloria por la pequeña pantalla, como ha sido el caso. Pese a todo, y siendo yo el primero que se extraña de ello, a mí me ha gustado. Y bastante. ¿Por qué? Veamos.

Luck & Logic parte de una usual premisa fantástica. El mundo de los humanos en ocasiones recibe visitas de entidades de otro universo, que corresponden a las encarnaciones de distintas figuras de varias mitologías o religiones. Existen dioses que pretenden sembrar el caos y la destrucción, y dioses que quieren coexistir con los humanos, y ayudan a éstos últimos a combatir a aquellos que ponen el mundo en peligro. Para lograrlo, existe una especie de policía, ALCA, cuyos integrantes establecen pactos (covenants, en inglés) con dioses benévolos, pudiendo fusionarse (Trance) temporalmente con ellos para recibir su poder y pensamiento, gracias a su fuerza espiritual denominada Logic.

El protagonista, Yoshichika Tsurugi, es un antiguo héroe de ALCA que para vencer a un formidable enemigo dejó que su dios compañero tomase control de su cuerpo (Over Trance), una práctica prohibida puesto que pone en peligro la vida de ambas partes del pacto. Al comienzo de la historia, Tsurugi vive una vida tranquila hasta que una muchacha llamada Athena se cruza en su camino y le pide que forme pacto con ella para proteger el mundo.

En un principio, la trama no es nada especial, y contiene todos los clichés del género; sin embargo, hay varios puntos que hacen de este anime algo más. En primer lugar, no existe una estructura argumental progresiva: el protagonista es todo lo fuerte que puede ser, y no nos encontramos con la historia de su camino a la gloria. Al contrario: varios episodios están concentrados en alguno de sus compañeros más inexpertos de ALCA, en cómo superan las adversidades, lidian con sus recuerdos y consiguen cazar a los demonios que consisten en todo un reto para ellos. Tsurugi es el líder, y siempre está a su lado para protegerles del golpe fatal, dado que su papel es mayormente defensivo. Y los últimos episodios hacen acopio de estas personalidades reveladas para contar la contienda contra el auténtico enemigo, que toma el control de uno de los otros compañeros e inutiliza ALCA, y contra el que Athena y Tsurugi habrán de sumirse en el fatal Over Trance. Es más una historia colectiva y puntual que progresiva, con un final agridulce.

En segundo lugar, están las referencias mitológicas. Todos los dioses que aparecen en esta serie comparten retazos estéticos y de personalidad con sus homólogos de la mitología, y al fusionarse con sus compañeros estos tratos afloran aún más. De esa manera, Athena brinda a Tsurugi el poder de su égida y de su pureza, Venus es seductora y atractiva, Artemis es de una personalidad algo lunática y otorga camuflaje en la noche y ataque a distancia y Lucifer es un embaucador con labia y habla siempre de establecer su propio paraíso. Por último, existen algunos momentos de «sorpresa» que rompen con lo típico, como cuando el que parece malo y superpoderoso no es malo ni mucho menos poderoso o cuando los propios personajes dejan claro que todo lo que les pasa es un puro cliché.

Tocando las cuestiones de estética, Luck & Logic muestra un mundo futurista aséptico, limpio, muy luminoso y elegante, y los diseños de los dioses y los personajes son fantásticos y muy atractivos. Sobre todo, el proceso de cómo se fusionan los humanos con los dioses, en plan digievolución. La banda sonora es sobresaliente: basándose sobre todo en el piano, consigue darle a la música un papel protagonista melancólico y nostálgico, ciertamente precioso. Por otra parte, se trata de esos animes en los que el ending es mejor que el opening. Comprobadlo y me decís.

Resumiendo, Luck & Logic se trata de un shônen moderno con todas las de la ley pero con pinceladas y momentos muy especiales, atractivo visualmente, ciertamente nostálgico y emotivo, en ocasiones algo flojo (recordemos que es un género muy visto ya), pero en conjunto entretenido. No soy partidario de series de este corte, pero reconozco que su pequeña variación respecto al estándar me ha gustado mucho, y siempre está bien que los clichés se cumplan cuando tienen que cumplirse.

Musaigen no Phantom World

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Comentario de Malditostuntman

Nombre: Musaigen no Phantom World
Estudio: Kyoto Animation Director: Tatsuya Ishihara
Temporada: Invierno 2016 Episodios: 13
Género: shonen

No hay que juzgar un libro por su portada. Es una máxima que si bien procede del entorno literario, se ha expandido a prácticamente cualquier otro aspecto de la vida y la cultura. Los dos primeros episodios tienen una algunas escenas de fanservice, justificadas o no, que pueden llevar al fan más exigente a dropear la serie sin más dilación. Sin embargo puedo decir sin miedo que, sin llegar a ser una obra maestra, Musaigen no Phantom World (Phantom world, a partir de ahora) es una obra muy disfrutable, aún con las contras del principio. Y no, no hay más fanservice pasados esos dos capítulos, ni siquiera hay un episodio playero, tan típico de estos animes.

En Phantom world se nos presenta un futuro cercano en el que, por error, una empresa llamada Alayashiki libera un virus que cambia la química del cerebro humano, afectando a toda la población mundial. A partir de ese momento el ser humano es capaz de ver e interactuar con unos seres llamados espectros (o phantoms, en la versión original y anglosajona), que pueden tomar múltiples formas y tener innumerables poderes. Algunos son pacíficos, como la adorable (y a veces cansina) Ruru y otros, la mayoría, son hostiles hacia los humanos.
Aquí entran nuestros protagonistas: Haruhiko Ichijo, acompañado siempre de la mencionada Ruru, y Mai Kawakami, formando equipo dentro del club Cazaespectros de su Instituto. Más adelante se unirán Reina Izumi, Koito Minase y Kurumi Kumamakura, hasta completar un equipo de 5 personas y un espectro.
Es posible que os preguntéis como se deshacen de los phantoms. Pues bien; muchos de los niños nacidos tras la liberación del virus nacen con poderes especiales de muy diversa índole que suelen utilizar para este tipo de trabajos. Haruhiko puede invocar y sellar espectros dibujando, Mai añade poderes elementales su entrenamiento de artes marciales, Reina absorbe espectros por la boca como si nada, Koito transforma el sonido de su voz para poder atacar enemigos y Kurumi utiliza su osito de peluche (transformado y engrandecido) para repartir leña.

La mayoria de los capítulos, a excepción de los últimos dos, son independientes y siguen el esquema de ‘el monstruo de la semana‘, en el que básicamente tienen que derrotar a un espectro que causa problemas. Al seguir este esquema es fácil caer en la repetición, sin embargo, Phantom world utiliza dos recursos para no caer en eso. El primero es que cada capítulo tiene un tema como eje central sobre el cual gira el mismo. Por ejemplo la diferencia entre realidad e ilusión en cuanto a la percepción humana, la memoria humana y su posible replicación o el lenguaje y sistema familiar en la sociedad. Este tema es explicado al principio del capítulo por Haruhiko y Ruru como si de si de un programa de variedades se tratase y aunque no se desarrolla de forma completa durante el episodio, es una buena forma de abrir boca y encajarle un arquetipo.
El segundo recurso es muchísimo más potente y es que me ha hecho enamorarme de la serie, aún con sus más y sus menos. A partir del tercer capítulo y sin un orden del que haya podido percatarme, el desarrollo normal de los acontecimientos se ve alterado en grandísima medida por efecto de los espectros. En varias ocasiones la acción de desarrollará en mundos mágicos y el objetivo será escapar de ellos, como una casa habitada por conejos antropomorfos muy familiares o un  pintoresco país habitado exclusivamente por osos de peluche en guerra por una princesa (mi capítulo favorito, sin duda). En cambio, otras veces serán los espectros los que cambien el mundo real a su antojo, por ejemplo, haciendo realidad una obra teatral ambientada al final de la era Edo o transformando a todos los estudiantes en gatos de forma paulatina (Si os gusta el Nekomimi, ese capítulo os encantará). De forma abreviada: no faltan distintas ambientaciones y escenarios, hay muchísimo más que el típico instituto y sus alrededores.

Estoy hablando de una obra de Kyoto animation y comentar la animación y el dibujo debería ser innecesario, pues guste o no, es un estudio cuya calidad es inneglable. Está lleno de escenas que son puro sakuga (como prueba, todos los enlaces en los que podéis ver en este texto). La gran mayoría son durante peleas, y los efectos visuales para representar los poderes (tanto de espectros como de humanos) me parecen una pasada. Efectos de luz y fuego con unos colores brillantes y vivos, si bien lo de los colores es recurrente en toda la producción.

Sin embargo, y como punto negativo, los personajes de Phantom world son bastante estereotipados sin ninguna excepción, me atrevería a decir. No todo es oro lo que reluce.

Si no sois especialmente exigentes con el argumentos y os gusta la buena animación y ambientación, creo que váis a disfrutar de este anime sin ninguna duda.

Ojisan to Marshmallow

ojisan to marshmallow

Nombre: Ojisan to Marshmallow
Estudio: Creators in Pack Director: Noriyoshi Sasaki
Temporada: Invierno 2016 Episodios: 12
Género: seinen

Comentario de Malditostuntman

¿Conocéis Mysterious girlfriend X? Es un manga/anime en el que dos adolescentes tienen una relación muy especial mediante la saliva de ella. Sí, es muy raro. Y no, Ojisan to Marshmallow no es tan raro. Sin embargo he encontrado cierta similitud entre la saliva y los malvaviscos. Su relación no es normal, si no dulces mediante, y qué resultado más divertido, señores.

Hige-san (Habahiro Hige) no puede vivir sin malvaviscos y Wakabayashi-kun (Iori Wakabayashi) no puede vivir sin Hige-san. En apenas tres minutos por capítulo podremos ver las aventuras de la joven Iori en su empeño por enamorar al pobre e inocente Hige-san usando sus adorados malvaviscos como medio. Habrá intentos de cortejo en todo tipo de lugares, en la oficina con gente mirando, en un parque de atracciones, en el tren, de picnic… Y con situaciones que nos harán soltar una risotada por lo absurdo de momento.
Por suerte, los personajes secundarios son igual de raros que los protagonistas y la combinación que hacen al integrarse en la pareja es sencillamente genial.

Los capítulos se hacen tan cortos que me es complicado comentar algo más de este anime sin contarlo entero. Es muy ameno de ver, con personajes interesantes y un poco disparatados, dibujo y animación sencillos y formas de hacerte reír muy originales.

Comentario de Elzhevir

Estoy convencido que todos los lectores de OMR están familiarizados con la cantidad de costumbres, temáticas y chorradillas que el Japón moderno parece que pare, exporta y muestra al mundo sin pudor y que, a vista de nuestros occidentales ojos, nos parecen lo más extraño del planeta. Que Japón es raro, es algo ya asumido. Pues bien, Ojisan to Marshmallow parece ser precisamente la alegoría de todo eso que digo. ¿»Abuelo y nube de azúcar«? Esto va a ser bueno.

Eso sí, una vez visionado apenas el primer episodio concluimos que este anime es raro, sí, pero en el buen sentido. Es (muy) perturbador, bizarro, nos arranca la risa floja casi constantemente y en ocasiones llega a ser profundamente emocional e inunda los corazones con calor humano. Hay gente incluso que comenta que ver el episodio semanal de Ojisan to Marshmallow cura la depresión causada por el episodio semanal de Boku dake ga inai machi.

Nuestro «ojisan» es Habahiro Hige, un orondo oficinista de edad madura que siente un gusto casi enfermizo por las nubes de azúcar de la marca Tabekko. A su vez, su compañera de trabajo Iori Wakabayashi se pasa su vida tentándole con dichos dulces con el fin de que Hige se fije en ella e intentar juntarse con él. Cabe destacar que la obsesión de Wakabayashi por su compa acompasa perfectamente con la pasión que despiertan las nubes en él.

Los episodios son cortos, de algo más de tres minutillos, y muestran las intentonas de Wakabayashi para acercarse a Hige con erótico resultado, nubes de por medio y por todas partes, ya que el pobre hombre es demasiado buenazo para darse cuenta él solo. Situaciones bastante metafóricas sobre los fines de la coprotagonista, chistes con connotaciones y reacciones (muy, MUY) exageradas a todo completan los episodios. Otros personajes secundarios, igual de perturbadores y exagerados que Wakabayashi, hacen acto de presencia de vez en cuando para arrancar la risotada o crear la situación picante de turno, siendo el propio protagonista el único ser sensato y civilizado de toda la serie (si obviamos su adicción apasionada).

Como curiosidad, al finalizar algunos episodios veremos unas minirecetas con nubes de azúcar por parte de algunos de los seiyuus, e incluso hay un plot twist de lo más inesperado hacia el final de la serie. Si es que Ojisan to Marshmallow es tan bizarro que lo tiene todo. Y, por raro que parezca, es imposible cansarse de verlo.

Oshiete! Galko-chan

Oshiete Galko chan

Nombre: Oshiete! Galko-chan
Estudio: Feel Director: Keiichiro Kawaguchi
Temporada: Invierno 2016 Episodios: 12
Género: shojo/seinen

Comentario de Elzhevir

El visionado de Oshiete! Galko-chan es difícil de explicar en pocas palabras. También es complicado determinar su público objetivo, por razones que veremos algo más abajo. Pero de lo que estoy muy seguro es que se trata del anime más sorprendente de la temporada, y uno de los más innovadores, modernos y transgresores que he podido ver nunca. Basado en el webcómic homónimo de Kenya Suzuki, Oshiete! Galko-chan es una serie sobre chicas de instituto, abarcando todo el concepto en su máxima extensión. Hasta las últimas consecuencias.

Este peculiar anime cuenta las peripecias del día a día de tres amigas de la misma clase: Galko, una curvilínea gal de personalidad abierta, amigable y cordial, Otako, una chica retraída, inteligente, ácida y mordaz con gusto por los libros y Ojou, el estereotipo de señorita elegante y femenina, inocente y curiosa aunque algo poco espabilada. Cada episodio es autoconclusivo, y acostumbra a girar alrededor de las conversaciones entre las tres protagonistas en los recreos, y a veces alrededor de sus interacciones con sus otros compañeros. Suele existir un tema central o pequeña historia, aunque el desarrollo es a partir de gags.

Lo que hace este anime tan especial es precisamente su enfoque como serie sobre chicas. Y no me refiero a que se trate del típico shôjo de instituto o una serie con chicas como eje central meramente. Oshiete! Galko-chan muestra a las chicas como son, sin tapujos. Galko, Otako y Ojou actúan con total normalidad y desparpajo, muy diferentes de la típica chica anime de manual, y sus conversaciones rebosan de la curiosidad adolescente sobre la sexualidad y sus mitos, la madurez de las mujeres, la amistad, la esfera privada o el ocio, sin ningún tipo de corte ni censura alguna. Un hecho muy sorprendente sabiendo que es una serie que viene de Japón.

Sin intenciones ocultas, es divertidísimo ver a nuestras protagonistas comportarse con tal soltura y naturalidad en este anime, llegando a lo más bastorro en muchas ocasiones. Además, se aprende bastante sobre el día a día de una adolescente a nivel físico y anímico, y no dudo en que mucha gente recordará sus días de colegial viéndolo. A su vez, la descarada sinceridad respecto a cuestiones sexuales es la fuente de muchos chistes, bromas y fanservice (cómo no).

Oshiete! Galko-chan sorprende también con su narrativa, al encadenarse los gags sucesivos (e incluso entre episodios) mediante referencias al mismo tema o a un suceso que las chicas hayan vivido, p.ej. encontrar un sujetador de la talla adecuada o realizar un trabajo de clase, como si fuese una sutil historia o leitmotiv. De hecho, a veces las chicas quedan relegadas al segundo plano para concentrarnos en alguno de sus variopintos compañeros de clase, y así ver una situación en especial desde una perspectiva más adecuada o más dada a los chistes. Incluso en un episodio los protagonistas son tres compañeros de clase «versiones masculinas» de Galko, Ojou y Otako, de manera que la serie nunca pierde frescura gracias a sus originales enfoques.

El estilo de dibujo respeta los trazos de la autora del manga original y, aunque no emplea los colores de la misma manera, sí que usa las mismas tonalidades y tramas para animar el mundo de Galko. E incluye sobre todo onomatopeyas para subrayar acciones, sonidos u olores (sí, olores) y formas geométricas, flores, brillos y chibis para decorar los créditos o las transiciones entre escenas.

Pese a ser un corto, Oshiete! Galko-chan es uno de los must de la temporada. Todos los espectadores han quedado sorprendidos y encantados con este anime y sus curiosidades, y la verdad es que, desde luego, lo merece.

Comentario de Malditostuntman

Me he partido el culo con Oshiete! Galko-chan. Y es imposible no hacerlo cuando la primera frase de toda la producción es «Si tienes los senos grandes, ¿Tus pezones también son grandes?» y ese nivel de bromas ordinarias se mantiene bastante constante. «Me gusta el sabor picante, pero luego me pica el ano, aunque como estoy estreñida no es un problema.» es otro ejemplo de gag del primer episodio, que se hace cortísimo con los apenas 8 minutos que duran.
«¿Chistes de culos y tetas? Así hace humor cualquiera» Sí y no, en Galko-chan el humor se basa en la situación de tres chicas de instituto hablando de cosas poco típicas más que simplemente decir cacaculopedopis. No me malinterpretéis, no estamos ante la revolución del humor, pero reducirlo a una simple retaíla de cochinadas tampoco es justo.

Una Gyaru, una otaku y una niña bien, normalmente no pegaría ni con cola y sin embargo la cohesión de las tres chicas es genial y aporta una frescura con un resultado muy natural, dando lugar a situaciones de todo tipo. Es casi una parodia de los típicos slice of life de instituto, en los que las conversaciones son normalmente aburridas a más no poder para el espectador, aunque muy naturales dentro de la acción de la serie. Pues igual en este caso, siguen siendo normales para los personajes pero resultan jocosas para los espectadores.

El dibujo es muy guay con una animación realmente sencilla sin apenas movimiento, que para este tipo de serie me parece perfecto. No necesita más. Es ligeramente fiel en cuanto al uso de los colores respecto a su original, el webcomic, y en diseño es calcado. Un combinación que me ha gustado mucho.

La verdad es que no me he parado a analizar especialmente Oshiete! Galko-chan, simplemente he disfrutado viéndolo y riéndome como hacía mucho que no me reía con un medio audiovisual.
Ha sido lo mejor que he visto esta temporada, la verdad. No os lo podéis perder.

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