[Review] No Game No Life


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OMR Madrid - 15/10/2014 16:20 h

No Game No Life

El ganador del juego se decide antes de que este empiece – Sora

El estudio de animación Madhouse nos ha sorprendido con una curiosa producción en esta pasada temporada de primavera. No Game No Life, adaptación de una serie de novelas ligeras ilustradas y escritas por Yuu Kamiya, da una nueva vuelta de tuerca al género de aventuras en mundo virtual y contiene una serie de detalles que hacen las delicias de los entusiastas.

No Game No Life narra la historia de dos jóvenes hermanos, Sora y Shiro, que corresponden al conocido estándar japonés de hikkikomori. Ambos llevan una vida recluida en la que se dedican simplemente a jugar a videojuegos, demostrando que son unos expertos consumados en el tema. Da igual que sea un MMORPG o una versión virtual de los juegos de mesa: Sora y Shiro jamás pierden, ni una sóla vez. Bajo el nombre de 『  』 (espacio en blanco, o los Blancos), los hermanos deseperan al resto de jugadores del mundo.

Acostumbrados a ese estilo de vida, un día reciben un correo anónimo preguntando si creían haber nacido en el mundo equivocado. Picados por la curiosidad del remitente, los Blancos clickan en el link adjunto, que les lleva a una confrontación en ajedrez con un jugador desconocido. Tras una complicada partida los dos hermanos ganan, para verse inmediatamente arrastrados a un mundo paralelo por una chiquilla que se hace llamar Tet, el dios local. En esta tierra todo se rige a base de juegos y apuestas, y Tet invita a los protagonistas a hacerse un hueco en ella demostrando sus habilidades.

Y hasta ahí las prerrogativas. Huelga decir que, como era de suponer, los hermanos consiguen medrar gracias a sus conocimientos y habilidades sobre todo tipo de juegos y que todo ello desencadenará ciertos eventos de importancia argumental.

Al margen de lo que en principio parecía que argumentalmente iba a ser similar a los animes con temáticas de mundos virtuales de los que los personajes intentan escapar (véase la archiconocida serie .Hack o la más reciente Sword Art Online), No Game No Life introduce a los protagonistas en un mundo idílico bajo su punto de vista. Un mundo en el que la habilidad no se mide con la fuerza  derrotando a monstruos con una espada, sino con la estrategia y la anticipación. Los conflictos de toda índole se resuelven mediante juegos, ya sean clásicos como el típico “piedra, papel, tijera” o las palabras encadenadas o novedosos como videojuegos y retos físicos e intelectuales.

Este detallito aporta la diferencia entre No Game No Life y el resto de manganimes del sector. Toda la acción se ve reflejada en combates intelectuales, en los que la tensión se ve palpable en la rapidez mental y la capacidad de adaptación y anticipación de los personajes, no en averiguar qué ataque pega una leche más fuerte. Además, la revisión de los juegos tradicionales (que acaban siendo duelos de proporciones homéricas) que ofrece esta serie les da un matiz completamente distinto y novedoso. Se trata de un rasgo de peculiaridad que muchos otros animes no son capaces de conseguir.

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Posiblemente uno de los aspectos más interesantes de la serie sea el diseño y desarrollo de los propios personajes. Inicialmente podemos encontrar a Sora y a su hermanita Shiro como protagonistas, pero se irán uniendo poco a poco a su causa personajes oriundos de su nuevo mundo, mayormente como retribución por su derrota por parte de los propios Blancos.

Y es que tanto Sora como Shiro, detractores de la sociedad en su mundo natal, demuestran ser grandes líderes y estrategas dignos de la victoria en el mundo de Tet, además de personas de gran carisma. Desde su llegada, la picardía, la labia y el don de la estrategia de Sora combinadas con la mente ágil, la fría lógica y la lealtad de Shiro han ido allanando el camino a la gloria para los Blancos. Una gloria que solamente alcanzarán cuando consigan hacerle frente a Tet en la partida definitiva, uniendo (dominando) las dieciséis razas de su nuevo mundo (eso sí, nada de enemistad).

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Y he ahí el objetivo de los dos hermanos: demostrar que son los mejores jugadores de la historia venciendo al propio Dios en su terreno, lo que da rienda suelta a las aspiraciones de grandeza de Sora. Usando su genial don de la estrategia y siguiendo la filosofía de el fin justifica los medios, Sora no dudará en hacerle frente a quien haga falta o a subyugar a todo el mundo con tal de alcanzar su objetivo. Sus únicos obstáculos son su (digamos) “insana obsesión por el género femenino” y su dependencia de Shiro. Si les separan, ambos hermanos perderán toda su fuerza vital.

Al igual que Sora, Shiro profesa un amor enorme hacia su hermano. Más callada e introvertida, deja tomar todas las decisiones importantes a Sora mientras que ella se distrae con tecnología, libros o algún juego individual. A pesar de ello, nunca desaprovecha oportunidades de echarle la bronca de turno a su hermano o de hacerle entrar en razón cuando sus desvaríos alcanzan un nivel preocupante (cosa que ocurre a menudo). Ambos forman un dúo de vencedores, uno acierta donde el otro falla.

Por otra parte, tenemos dos coprotagonistas como medio para hilar situaciones hilarantes y/o picantonas (cómo no).

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El personaje de Stephanie Dola (o ‘Steph’) se une a los Blancos en los primeros episodios gracias a una estratagema de Sora, atraído por ella por su físico en un principio. Siendo la nieta del anterior rey de Elukia -último reducto de los humanos, a los que el resto de razas ven como escoria-, Steph desea demostrar el potencial de su pueblo. Después de jurar lealtad a Sora tras su derrota en un juego sencillo (lo que dice bastante sobre sus luces) ve en los Blancos una oportunidad para lograr su objetivo, aunque muchas veces se oponga a los (aparentemente) planes sin sentido de los hermanos.

Contrariamente a Steph, Jibril tiene un carácter bastante carismático. Perteneciente a la raza de los Flügel (aka ángeles), se autoproclama sierva de los Blancos después de haber sido vencida por ellos tras siglos de victoria ininterrumpida. Siente fascinación y respeto hacia los protagonistas, lo que la convierte en una aliada de muchísimo valor. Posee una lengua muy afilada, una astucia exagerada y un sentido del humor muy negro.

Como se ve, tanto Steph como Jibril corresponden a arquetipos de personaje bastante manidos en el manganime: sus físicos son la excusa perfecta para el fanservice y la yuxtaposición de sus carácteres (también arquetípicos) con los de los protagonistas conduce a chistes y situaciones relajadas, contrastando con los impecables duelos lúdicos.

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Aunque, hablando de fanservice, Shiro también aporta su dosis loli al anime. Junto con su actitud dependiente hacia Sora, da lugar a situaciones ambiguas que pueden llegar a ser malinterpretadas (aunque es una opinión personal).

Artísticamente hablando, lo que seguramente más llama la atención es el peculiar colorido del anime. No Game No Life se caracteriza por el empleo de unos colores chillones y de brillo alto, que refuerzan la sensación de virtualidad. Predominan distintas tonalidades de rojo (hasta el contorno de los personajes es rojo), azul y verde, el clásico RGB de la coloración digital, lo que asegura aún más que el nuevo mundo de Sora y Shiro es virtual.

La animación de los movimientos, los efectos de luz y brillo y los distintos travellings para recalcar el carácter épico de una escena también son dignos de mención. Por lo general, el apartado gráfico es muy bueno.

Otra característica destacable son las innumerables referencias y guiños que podemos encontrar en la serie a otros animes y videojuegos. Podemos encontrar momentos que homenajean a Jojo’s Bizarre Adventure, Ace Attorney, Evangelion o Hyouka (entre muchos más), que se pueden notar tanto desde el punto de vista argumental (citando diversas frases pertenecientes a dichas obras) o incluso desde el diseño de la propia escena (por ejemplo, mediante el cambio del estilo de dibujo o inserción de onomatopeyas).

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Para concluir, si bien no es una obra maestra del mundo de la animación, No Game No Life es una serie entretenida que puede hacer pasar un buen momento a cualquier persona que la vea gracias a toda la intriga y las audaces estrategias llevadas a cabo por sus protagonistas, hiladas con humor y referencias a diferentes elementos de la cultura pop japonesa.

Nombre: No Game No Life
Estudio: Madhouse Director: Atsuko Ishizuka
Temporada: Primavera 2014 Episodios: 12
Género: shonen

Lo mejor
  • ¡Estrategia! El seguidor de la serie se sorprenderá con su desarrollo y la forma de lograr los objetivos de los protagonistas.
  • La serie está plagada de referencias a diferentes obras de manga-anime y videojuegos.
Lo peor
  • El moe puede resultar desagradable para algunos aficionados.
A destacar
  • El capítulo 6 de la serie (el de las palabras encadenadas) destaca por sus momentos epiquérrimos.
  • Los personajes de la serie odian el mundo real y no intentan volver a él, encontrándose en su mundo idílico. Esto marca la diferencia con otras series de temática similar.

 

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