[Primeras Impresiones] Final Fantasy Type-0 HD



OMR Madrid - 5/04/2015 16:58 h

Cuatro años. Más de cuatro años ha tardado Final Fantasy Agito XIII, ahora conocido como Final Fantasy Type-0, en darse a conocer fuera de Japón. El Final Fantasy olvidado por sus padres y tan ansiado por los jugadores y la Operation Suzaku ha hecho al fin su entrada triunfal en Occidente, y no podría haber sido mejor recibido. Desde OMR esperamos que con estas primeras impresiones os piquen las ganas de acabar con los horrores de la guerra en Orience.

Las vicisitudes y tribulaciones por las que ha pasado Final Fantasy Type-0 ya son sobradamente conocidas por todo el globo. Después de ser concebido como juego para la ya extinta PSP y lanzado en 2011 en Japón, a la vista de que no llegaría a Occidente debido a cuestiones mercantiles y monetarias (Square-Enix preveía pérdidas millonarias si localizasen su juego en Occidente debido a la decadencia de la portátil de Sony en nuestas tierras) se puso en marcha la Operation Suzaku.

A continuación, siguieron años de recolección de firmas por todo el planeta, peticiones personales a destacados miembros del organigrama de la desarrolladora y colectas monetarias para demostrar que los integrantes de la Operation Suzaku deseaban con todas sus fuerzas probar el Type-0 en sus propias carnes. Hace algo menos de un año, el movimiento dio resultado y se anunció la salida en Occidente de Final Fantasy Type-0 HD, remaster del original para PS4 y Xbox One.

Y por fin lo tenemos entre manos. Después de cuatro años oyendo hablar de los integrantes de la Clase Cero y sus nombres basados en los juegos de cartas y acumulando el ansia y las ganas de vivir sus aventuras, ya podemos dar rienda suelta a nuestro afán y disfrutar en carnes propias el Final Fantasy olvidado.

La premisa de Final Fantasy Type-0 HD es clásica en la franquicia. El mundo de Orience está dividido en cuatro continentes, cada uno de los cuales alberga un Peristilo (nombre con el que se conocen los cristales mágicos de gran poder). Los Peristilos son custodiados por cuatro naciones, las cuales tienen como símbolo una de las constelaciones orientales: El Tigre Blanco representa el Imperio de Milites, el Fénix Rojo los Dominos de Rubrum, el Dragón Azur el Reino de Concordia y la Tortuga Negra la Alianza Loricana.

En los eventos previos a la historia narrada en el juego, Milites aniquila con una Bomba Artema todo el continente loricano, apoderándose de su Cristal, para a continuación lanzar una cruenta ofensiva sobre Rubrum. Comandado por la lu’Cie (esclavos del Peristilo, similar a los lu’Cie de la saga FFXIII esclavos de los fal’Cie) Qun’mi, el ejército militeso comienza un ataque relámpago sobre la capital rubrumita.

Y aquí es donde empieza todo lo que dará paso a la historia del Type-0. Una impresionante cinemática nos muestra sin reparo alguno los horrores de la invasión militesa. Los soldados del Imperio aparecen aniquilando a civiles y a magos rubrumitas, incapacitados para la ejecución de su disciplina bajo el influjo del Obstructor Cristalino, una máquina desarrollada expresamente para bloquear toda magia en varias hectáreas. La sangre y el fuego salpican todas las esquinas de Rubrum.

Las huestes de Qun’mi van avanzando y fusilando a todo el que se interponga entre ellos y el Peristilo a medida que van incendiando todas las ciudades a su paso, en absoluto silencio. No existe música de fondo para acompañar la escena, dado que habla por sí sola de lo explícita que es. Un rubrumita malherido se abre paso montado en su chocobo rojo, implorando que aparezca un personaje llamado Ace, como esperando un mesías.

Es al final cuando el rubrumita y su chocobo acaban en el suelo, moribundos y casi desesperanzados. Unos fusileros militesos les acaban encontrando y se disponen a acabar con ellos cuando un personaje con uniforme militar y capa roja aparece de la nada y, milagrosamente ejecutando magia, les fulmina. El caído da gracias por la aparición de Ace, y expira en paz, dando paso a los títulos de crédito.

Toda la escena introductoria es verdaderamente impactante. Final Fantasy Type-0 HD muestra los horrores de la guerra tal y como son, sin censura ni reparo alguno. Al contrario que en otros juegos de temática bélica en los que todos los soldados son hombres y mujeres con códigos de honor intachables, personalidades bondadosas y auténticos héroes que apenas derraman sangre, aquí nada es idílico. No se trata de una guerra épica bajo el cielo azul amenizada con hermosas tonadas de bardos, sino una cruenta y asquerosa carnicería llevada a cabo por matarifes, armas de fuego y acero candente.

La escena de los créditos transcurre en blanco y negro con la canción Zero del grupo japonés Bump of Chicken de fondo, que recalca el ambiente triste de la situación. Ace abandonará el cadáver para encontrarse con sus compañeros Nine y Queen detrás, dispuestos a acatar órdenes de sus capitanes y su Moguri (sí, un Moguri es el instructor de la Clase Cero).

Es en estas escenas sobre todo en las que se notan los gráficos reciclados del juego original para PSP, solamente reescalados para que no aparezcan pixelados en una pantalla HD. Paradójicamente, en las escenas de juego apenas se notan, más que en algunas texturas. Los efectos de luz y los movimientos sí que parecen rehechos de cero.

Después de la cinemática, por fin se le da total control al jugador. Es entonces cuando manejaremos a nuestro primer equipo de personajes, bendecidos con AutoLázaro durante el tutorial.

El carismático Ace (el As) va a ser el personaje que controlaremos. Armado con su baraja de cartas bélicas y sus rápidos movimientos, el As representa el oficio de Jugador (Gambler) de los Final Fantasies clásicos. Las habilidades que sabrá ejecutar al comienzo serán, además del ataque normal lanzando cartas dirigidas al objetivo (es mucho menos cutre de lo que suena, lo juro), una magia Hielo básica, Muro (que proyecta una barrera defensiva delante suya) y una habilidad especial del Jugador llamada Mano Ganadora (consistente en sacar varias cartas y cargarlas para lanzar un ataque más fuerte).

Junto a Ace estarán el robusto Nine (el Nueve), representante del oficio Soldado Dragón (Dragoon), y la grácil Queen (la Reina) con sus habilidades similares a las del clásico Paladín. Como es de esperar, aparte de las magias Fuego y Electro (respectivamente), vienen con habilidades propias de su clase. El Nueve podrá ejecutar el ya habitual Salto y la Reina posee la técnica Iudicam Crux, un ataque zonal que recupera PV a la vez. A su vez, Nine podrá reforzarse como tanque con Defensa y Queen sanar con Cura.

Las misiones de Final Fantasy Type-0 HD se desarrollan por pantallas conectadas que conforman un todo. En cada pantalla se habrá de derrotar a los enemigos presentes o resolver algún puzle para poder acceder a las siguientes, muy al estilo arcade. Cada una de las secciones representan barrios, parques, puertos o edificios de la ciudad en la que estén los protagonistas, por lo que no son las típicas pantallas cuadradas vistas en otros juegos, sino que contienen una estructura más o menos compleja.

De esa forma habrá bastantes lugares donde parapetarse, emboscar a los militesos o reagruparse. También existen objetos desperdigados por el suelo, como pociones, colas de fénix, accesorios u objetos claves como chapas de identificación de los caídos.

El sistema de combate es rápido, frenético y sencillo de entender pero difícil de dominar de buenas a primeras. Cada uno de los cuatro botones de acción representa una habilidad a ejecutar: El ataque normal según el arma que empuñe el personaje, dos magias o técnicas de combate y una habilidad defensiva o curativa. Los tres últimos consumirán PM, como se entiende. También podremos cambiar de personaje controlable con la cruceta, aunque este acto también consume PM, y dar órdenes a la IA aliada como si estuviésemos dándole a un FPS.

Pulsando el botón de la habilidad defensiva y moviéndose a la vez, el soldado hará un movimiento evasivo hacia la dirección que indiquemos con el pad (lo que es absoultamente necesario entender desde el primer combate, dada la fiereza de la IA enemiga). Combinando los cuatro botones y las evasiones sabiamente le podremos hacer frente a la gran mayoría de enemigos, incluso a los que tengan nivel superior al de nuestros luchadores.

Cuado un enemigo cae nos reportará puntos de experiencia y, adicionalmente, podremos extraerle su pneuma (en griego hálito) pulsando el botón de ataque cuando se fija el cuerpo. El pneuma absorbido recuperará PM y hará explotar el cadáver, desprovisto de su hálito vital, dañando a los enemigos alrededor. Los pneuma vienen en distintos colores y sabores y juegan el rol de objetos clave para el correcto cumplimiento de la misión (y para el argumento, como se descubrirá).

Una curiosidad, que además concuerda con la atmósfera profundamente militar del videojuego, es que en cada pantalla los enemigos vienen en cuadrilla con un líder. Si eliminamos al líder antes que alguno de sus subordinados, éstos saldrán huyendo. Si conseguimos alcanzar a alguno, le obligaremos a rendirse y nos dará sus objetos.

Los PV se recuperan poco a poco, pero su incremento se acelera con el personaje quieto y las armas enfundadas. Luego, lo mejor es que después de cada combate hagamos que los chicos descansen un poco antes de continuar con su misión, además de explorar la sección un poco con calma para encontrar objetos o secretos.

Después de avanzar un poco encontraremos una Terminal de Reliquia al lado de un Bahamut agonizante. Alrededor de tales joyas carmesí podremos guardar los progresos, aprender nuevas habilidades racionando los PH obtenidos con cada subida de nivel, cambiar de equipamiento, y posteriormente modificar el grupo y gestionar la vanguardia y retaguardia cuando tengamos disponibles a los 14 miembros de la Clase Cero.

Una vez con estos conocimientos asimilados, podremos continuar la misión sin mayores problemas. De la mano de Ace, Queen y Nine llegaremos al puerto, le haremos frente a varias máquinas de guerra militesas, nos infiltraremos en su nave madre e inutilizaremos el Obstructor Cristalino de su interior a medida que huimos de la autodestrucción de la misma. Bajo las órdenes del Moguri de la Clase Cero, que nos indicará en todo momento qué hacer a través de radio, tendremos que hacer frente a combates frenéticos (por la rapidez de reflejos que nos exigen y la sangría montada) contra fusileros, granaderos, sargentos, generales y dreadnoughts del ejército enemigo.

Ya destruida la nave madre militesa, sólo queda vencer a Qun’mi, que conduce el otro Obstructor Cristalino en el coliseo de la ciudad. A través de la radio podremos oír los comentarios de los otros miembros de la Clase Cero, que también se dirigen hacia allí. Se acerca el combate final de la misión, pero antes habrá que hacerle frente a dos dreadnoughts del imperio.

Contra las máquinas de guerra impera más el tipo de magia a usar que el machaque de los botones de ataque. En Final Fantasy Type-0 HD las magias no se limitan tan solo al elemento, sino que existe una novedad en la manera que se ejecutan. Hay en total tres estilos disponibles: Bomba, Metralla y Bala, aunque por internet se ve que habrá dos más: Misil y Cohete. Las magias de tipo Bomba se lanzarán en círculo alrededor del personaje, muy útiles  para dañar a varios enemigos y abrir paso. Metralla se ejecuta en forma de abanico hacia delante del que lance la magia, con un alcance limitado, mientras que Bala irá en línea recta hacia el objetivo.

Contra máquinas de guerra lo ideal es acercarse a ellas desde un flanco y ejecutar magias Bomba, aunque magias Bala desde la distancia no son inútiles tampoco. Contra soldados rasos lo mejor es ponderar según la formación que tomen.

Dado que la lu’Cie monta una máquina sobre la que está instalado el Obstructor, armada con lanzacohetes, láseres y dotada de movimientos rápidos, la superioridad rubrumita dará permiso a Ace y a sus compañeros para invocar a Odín.

Cuando Qun’mi está punto de matar a los dos novatos de la Clase Cero, Rem y Machina, aparece el jinete invocado para hacerle frente, dotado de sus cuatro habilidades Corte Lunar (ataque zonal), Balotada (movimiento evasivo), Jinete y Corcel (ataque en movimiento de carga) y la clásica Zantetsuken (posibilidad de aniquilar de un golpe).

Qun’mi posee varias barras de vida y ataques que normalmente matarían de un golpe a cualquier humano, por lo que tener (y poder controlar) a Odín es de agradecer. En un auténtico duelo entre titanes podemos saborear por primera vez el disfrute de invocar en Final Fantasy Type-0 HD.

Una vez que la máquina controlada por la lu’Cie parece haber sido destruida, Odín se retirará, pero no podermos cantar victoria. La comandante enemiga reparará su montura y tendremos que hacerle frente solamente con Ace y otros dos miembros de la Clase Cero: Jack (la Sota), que esgrime una katana y posee habilidades de Ninja, y Seven (el Siete) con su espada látigo y movimientos de Bailarina.

Como buen jefe de fase, Qun’mi es complicada de vencer. Será necesaria mucha sangre fría y dominar bien los movimientos evasivos para evitar que nos destruya de un misilazo. La parte buena de este combate es que sólo tiene una barra de vida, contrariamente a las otras máquinas de guerra. Cuando caiga, el Obstructor se romperá y el ejército de magos de Rubrum podrá repeler a los militesos, acabando la misión con éxito.

Al terminar cada misión se generará la puntuación como media de las muertes de personajes, pneuma obtenido y tiempo empleado. Adicionalmente, ganaremos recompensas en forma de objetos, nuevas habilidades mágicas que aprender del Peristilo y objetos especiales por cumplir determinados hitos (como que Ace mate 30 enemigos sin ayuda).

Después de este inicio ya sabemos lo que nos deparan las misiones de Final Fantasy Type-0 HD. Metiéndonos en el rol de una fuerza militar como es la Clase Cero, vivimos la guerra en carne propia. Combates llenos de frenesí y rapidez, sangre y fuego por todas partes, impiedad, una gran variedad de tipos de soldado, crudeza y sangre fría plagan las incursiones. El ambiente marcial es absoluto: desde los escenarios, que recrean los estragos bélicos sin almíbar alguno, hasta la música ambiente compuesta de marchas militares y composiciones de dureza inigualable; pasando por la disciplina y la manera de actuar de Ace y sus colegas.

Claro que no solo de guerra se alimenta el videojuego, como veremos a continuación.

Después de la misión inicial podemos ver cómo pasa la Clase Cero su tiempo ocioso, mucho más agradable, amigable y relajado que las misiones.

El cuartel general es la Academia de Rubrum, donde se entrenan distintas clases de jóvenes para ser aspirantes a Agito.

Entre ellos la Clase Cero es la más reciente y la que más potencial tiene para triunfar. Los catorce miembros Ace, Deuce, Trey, Cater, Cinque, Sice, Seven, Eight, Nine, Jack, Queen, King, Rem y Machina (cada uno entrenado en un oficio y disciplina distintos) son asistidos por la doctora Al’Racia, el Moguri y el capitán Kurasame. Estos tres docentes serán los que nos asignen las misiones, nos orienten en el curso y nos den información sobre el juego en general.

Entre las facilidades de la Academia podremos encontrar un coliseo y un aeropuerto (de momento cerrados por “daños durante la invasión”), además de una biblioteca donde podremos consultar información sobre la trama, el trasfondo de Type-0 HD y el bestiario, un cementerio donde rezar por los caídos, laboratorios de mejora, sala de mando donde consultar las misiones disponibles y acceder a ellas, chocoberizas donde criar y montar a los emblemáticos pájaros y algunos lugares más donde hablar con la gente.

El tiempo que pasemos ociosos podremos emplearlo en explorar la Academia, comprar cosas en los Puestos de Diligencia y conversar con la gente. Dependiendo del personaje que manejemos, aparecerán en el mapa algunos Eventos (marcados con una exclamación). Si decidimos participar en el evento en cuestión, se consumirán unas horas del marcador de la esquina inferior derecha de la pantalla, que muestra el tiempo disponible hasta la siguiente misión, y conseguiremos algún objeto de regalo.

Si no nos apetece ir de eventos, podremos hablar con el capitán Kurasame en la sala de mando para avanzar hasta la hora H.

Cuando llegue la hora H del día D, el capitán convocará a toda la Clase Cero en una reunión en el aula donde se expondrá la siguiente misión. Sonará una alamra y la música se pondrá marcial de nuevo. Entonces se podrá salir de la Academia al mapamundi de Orience.

Similar a los Final Fantasies antiguos, el mapamundi se verá en una miniatura en la que las ciudades y lugares aparecen resaltados y podremos mover a nuestro personaje a voluntad. No obstante, antes de salir de la Academia, el Moguri nos recordará formar la vanguardia y la retaguardia. La vanguardia será el grupo de tres personajes que controlaremos inicialmente, que se podrán cambiar por miembros de la retaguardia en cuanto caiga alguno, o simplemente desde alguna Reliquia si queremos. Los miembros de la Clase Cero que no conformen ni la vanguardia ni la retaguardia elegidas no saldrán al mapamundi ni a la misión.

En el mapamundi podremos ir a pie, a chocobo o en barco volador llegado el momento. Al igual que en los FFs clásicos, podremos enfrascarnos en combates aleatorios (en pantallas aparte un poquito grandes para maniobrar) contra las criaturas que pueblen el lugar como Flanes o Arimanes o, si estamos en una región sitiada por Milites, contra soldados.

Al vencer en esos combates podremos elegir si terminar o continuar otro combate en una misma tanda de enemigos. Con cada combate de la misma tanda aumenta el nivel de los monstruos o soldados, pero también la experiencia obtenida, las recompensas y los pneuma. Al acabar la tanda, después de la quinta lucha, volveremos automáticamente al mapamundi.

Entrando en la ciudad objetivo podremos dar comienzo a la misión a cursar, cuyo desarrollo será similar a lo descrito arriba.

Como podemos haber observado después de las primeras horas de juego, tal y como os las he relatado, Final Fantasy Type-0 HD es distinto a lo que cabría esperar de un FF. Da un paso distinto a sus predecesores y a sus compañeros de Fabula Nova Crystallis. Lo colorido, lo luminoso, lo bonito, la naturaleza y las ciudades quedan relegados tan solo a los pocos momentos de libertad de los que disfruta la Clase Cero, cuando más se nota que el juego pertenece al universo Final Fantasy (con todo lo que conlleva y los sentimientos con los que siempre nos inunda esa saga).

El resto ha sido sustituido por metal, dolor, sangre y decisiones rápidas, aunque tejidos al estilo Final Fantasy, con sus conceptos, su magia, sus invocaciones y sus dinámicas. No nos encontramos ante nada gore ni asfixiante ni visceral, sino a la militarización pura y dura y sus acarreamientos. Acorde con ello, el sistema de combate, los controles, los leitmotivs y la música casan a la perfección con el mundo marcial. Dureza es la palabra con la que describiría la atmósfera de las misiones.

A pesar de que el juego peque de los gráficos reciclados en las cinemáticas (que en teoría debría ser al revés, que se noten más en el propio juego) y que en vez de salir para PS4 y Xbox One debería haber salido para la infravalorada PSVita (en mi opinión y en la de todos), lo que sí que es cierto es que jugar a un videojuego como Final Fantasy Type-0 HD en una pantalla grande impresiona mucho, y no hay problemas para sentirnos como unos miembros más de la Clase Cero.

Lo mejor
  • Catorce personajes enteros para desarrollarlos a nuestro antojo
  • Total libertad de movimientos y gestión de tiempo
  • Mecánicas de juego frenéticas y acordes con lo que Type-0 quiere representar
Lo peor
  • De vez en cuando se notan los gráficos reciclados de la PSP
  • El movimiento de cámara y el combate pueden resultar liosos y mareantes en un principio
A destacar
  • Composiciones musicales magníficas que resaltan el ambiente
  • La guerra se representa como lo que es: barbarie y carnicería, no como algo heroico

Deja un comentario