2017: Animes con diferencia – Sakura Quest



OMR Madrid - 15/12/2017 16:45 h

Una actividad bastante común entre la gente nostálgica es, antes del fin de cada año, recapitular todos los logros y hechos notables acaecidos en su vida durante los doce meses anteriores. Como 2017 está acabando, he querido hacer algo parecido para esta web, a fin de conmemorar todos los buenos ratos que nos ha proporcionado el anime este año. Cada viernes de este mes publicaremos una reseña de uno de los animes más especiales de 2017. La única condición que éstos tienen que cumplir es que han de incorporar algo diferenciador, da igual en qué sentido, que los haga únicos e inolvidables para quien los vea. En otras palabras, que ofrezcan algo que merezca la pena ser recordado.

Sakura Quest – Expresando realidad con fantasía

Temporada: Primavera/Verano 2017 | Estudio: P.A. Works

Sinopsis: Debido a su falta de ingresos y el progresivo abandono por parte de sus habitantes, la junta de turismo del pueblo de Manoyama ha tomado una decisión: revivir su programa de mini-nación, algo que propició el turismo rural por todo Japón en los años 90. Para lograrlo, necesitan una figura carismática que actúe como “reina” de Manoyama y sea la piedra angular de su campaña promocional. Por error acaban contratando a Yoshino Koharu, una aspirante a modelo desempleada, para que represente el “reino” y ayude a la junta a revitalizar el turismo local. Durante el año que dura su contrato y estancia, Yoshino trabajará junto a sus nuevas amigas, convertidas en el gabinete de “ministros” de la “reina”, y a la vez irá descubriendo poco a poco el encanto de Manoyama y las lecciones para una vida feliz que puede aprender de sus habitantes.

Sakura Quest es la última entrega del ciclo de mujeres trabajadoras de P.A. Works, después de Hanasaku Iroha y Shirobako. Se trata de un anime alegre, en ocasiones también risible y conmovedor, que atrapa al espectador con su franqueza y humildad. En efecto, esta serie no es una de las que más ruido han hecho este año, ni la más vista, y ni siquiera encaja en uno de esos géneros nicho poco populares pero tan celebrados por sus entusiastas. Aun así, se abre y se da completamente a su público, irradiando confianza, felicidad y amor por la vida.

Si me pidiesen que escogiera un solo aspecto por el que Sakura Quest se caracterice y se convierta en un anime inolvidable, sería sin duda su representación fidedigna de lo mundano y humano. Como buena producción de P.A. Works que es, las interacciones entre personajes son magistrales, y siempre son el motivo por el que que la trama fluye. En adición a eso, la atmósfera argumental tejida para el pueblo de Manoyama es muy propicia a resaltar la positividad y los pequeños detalles humanos que le dan sustancia y alegría a la vida. Se podría definir este anime como un remanso de paz alejado de todo el estrés ciudadano, y no sería una afirmación nada desencaminada.

A partir de esa base, Sakura Quest avanza a paso tranquilo con ayuda de un guion bien estructurado, a medio camino entre la comedia y el género cotidiano (slice of life). Tampoco fuerza ni acelera los acontecimientos que ocurren alrededor de Yoshino y los habitantes de Manoyama, por lo que ofrece al espectador una progresión correcta, tanto en el argumento como en la evolución de los personajes importantes. Al ser fundamentalmente un anime sobre mujeres jóvenes que hacen su trabajo de la mejor manera que ellas creen posible -y que las circunstancias les dejen-, su acertada representación de los trabajadores, su entorno y su labor es una parte esencial del guion.

Los primeros diez capítulos de la serie forman cinco pequeñas historias que sirven para caracterizar a cada una de las protagonistas, y en las que se explican las prerrogativas argumentales para el resto de la trama. Yoshino llega a Manoyama, acepta el contrato forzada por los acontecimientos y, lógicamente, no sabe cómo empezar ni qué hacer exactamente. Con ayuda del resto de trabajadores de la junta de turismo y las nuevas amigas que hace, empieza a preparar reuniones de brainstorming para posibles proyectos, poner en práctica ideas y redactar presupuestos. Además, trata de conocer a los más destacados habitantes del pueblo, que lentamente le harán plantearse su postura frente al trabajo y la vida, inicialmente desesperada y superficial.

Como es de esperar, las primeras ideas de Yoshino para revitalizar el turismo resultan muy obvias o muy disparatadas, del tipo de vender manju a la gente como una girl scout cualquiera o permitir rodar una película de serie B en los alrededores. A partir de la mitad de la serie es cuando se produce la progresión personal. Las protagonistas reflexionan, aprenden de las experiencias vividas y errores cometidos, evolucionan y consiguen aunar sus esfuerzos. Aprovechan las potencialidades de Manoyama y la idiosincrasia de su gente para llevar a buen puerto un proyecto decente, plausible y de gran beneficio para la sociedad: resucitar una tradición única y olvidada, que congregue a la gente con la atracción de la renovación.

Finalmente, se aprecia cómo se forma una relación simbiótica entre las protagonistas y el pueblo. Mientras que las mujeres aúnan sus esfuerzos en favor del florecimiento de Manoyama y la mejora de la vida de sus habitantes, éstos últimos les contagian una visión más simple y más agradecida de la vida que les lleva al autoconocimiento y a descubrir valores. La conjunción de ambos desemboca en una alegría vital absoluta que inunda la totalidad de Sakura Quest.

El guion de esta serie desgrana la personalidad de cada individuo eficiente y satisfactoriamente, y refleja algo tan mundano como el trabajo diario tan estupendamente que hasta se puede notar que los fallos que se producen en los proyectos tras episodios de preparación tienen su valor como experiencia, y no solamente conllevan decepción y pesadumbre. Los personajes son tan humanos que es fácil identificarse con ellos, sentir su pasión y aprender lo que ellos aprenden. Sakura Quest es una serie de inmersión sencilla y agradecida por todo lo mencionado, y todos los testimonios de sus espectadores coinciden en que posee un alto nivel no solamente humano, sino también cultural.

Esto se debe a que el realismo de Sakura Quest da varios pasos más allá de la ficción representada, y también se preocupa por visibilizar un problema candente en el Japón actual: la progresiva urbanización del país y el consecuente abandono del campo y su forma de vida. Si bien es cierto que el Manoyama de esta serie posee una friolera de 50000 habitantes (lo que aquí en España ya puede ser una ciudad para nada abandonada), hay que recordar que las cifras en Japón son muchísimo más altas. En comparación con los 13 millones que viven en Tokyo (y los 37 millones de su área metropolitana), 50000 personas son bastante pocas. Y sobre todo teniendo en cuenta que no se acumulan en el casco urbano principal del pueblo, sino que también se contabilizan los habitantes de aldeas circundantes y de casas campestres, en su mayoría ancianos con hijos y nietos emigrados a las ciudades.

En la serie se hace patente que Manoyama no solamente requiere revitalizar el turismo para aumentar sus ingresos: lo necesita como recurso para no desaparecer como entidad. En Sakura Quest este pueblo está en peligro de despoblación, e incluso de absorción por la cercana ciudad de Tomikura. Un mayor número de turistas implicaría una mayor consciencia general de su existencia y de sus bondades, y ulteriormente la posibilidad de nuevos asentamientos y habitantes. Así mismo, la proyección de su singular cultura local hacia el exterior y su asimilación en la sociedad japonesa confirmaría a Manoyama como una entidad única e imperecedera. Por eso las protagonistas no se preocupan solamente por atraer visitantes, sino también de revivir y popularizar las tradiciones, mejorar la calidad de vida de los habitantes y hacer publicidad por televisión, internet y papel. De lo que se puede reconocer, de nuevo, el realismo que desprende Sakura Quest al tomarse en serio y promocionar la cultura y el turismo rural.

Así mismo, un buen número de acertadas referencias culturales que salpimientan los capítulos enriquecen el esmero volcado en la serie por serle fiel a la realidad. Unos ejemplos serían la historia de la construcción de la Sagrada Familia de Antonio Gaudí o la popularidad creciente de los Pasteles de Belém. De entre estas referencias, destacan sobre todo el empleo de idiomas distintos al japonés, como el inglés o el español, hablados con una precisión y correción asombrosas. No tengo la más remota idea de cómo lo ha hecho P.A. Works ni qué actores de doblaje ha contratado, pero que de repente aparezcan en Manoyama varios personajes extranjeros hablando en perfecto castellano (literal) sorprende muchísimo. Lo mismo ocurre con el inglés, oído sobre todo en el personaje del artista Alexandre Cena Davis Celibidache, o Sandal, cuya voz le debe al admirable Vinay Murthy.

Lo que me lleva a la segunda parte de esta reseña. Ha quedado claro que Sakura Quest le hace honor a su estudio y demuestra saber tratar altos niveles de realismo, pero indudablemente no es el primer anime de la historia que destaca en este aspecto, ni tampoco será el último. Pero, los medios de los que se vale para expresar esa realidad y humanidad no son para nada típicos. De hecho, son uno de los detalles más especiales de esta serie.

Desde el punto de vista de los habitantes de Manoyama, la “reina” Yoshino debe de ser considerada la gran heroína y benefactora de su pueblo, puesto que siendo una mera forastera consigue mejorar el turismo y la calidad de vida de varios sectores de su población, renovar su identidad y sus ánimos y calar hondo en los corazones de todos. De acuerdo con eso, Sakura Quest emplea una alegoría para relatar su historia: la vida laboral y personal de Yoshino y sus amigas en Manoyama, incluyendo todo su contenido burocrático, analítico y práctico, se narra vista bajo el cristal de una empresa heroica y aventurera, propia de la mitología o la fantasía épica. De ahí el Quest en el nombre de la serie.

Esta afirmación se hace patente captando un detalle concreto: El ya mencionado Sandal siempre es representado como el Bardo -nótese la mayúscula- de la serie. Las connotaciones shakespeareianas en su persona son evidentes: además de su fuerte acento inglés, es un personaje que habla con dobles sentidos, palabras grandilocuentes y expresiones lapidarias, y su discurso siempre rebosa humor, filosofía y poesía. Igualmente, es un personaje bastante enigmático pero que siempre aparece en todas partes, metido en el meollo de la actividad social de Manoyama, aunque siempre más como observador que como participante. Por último, y ya dentro de lo meta, Sandal es considerado el narrador de Sakura Quest: los avances de los capítulos siguientes y el epílogo siempre los comenta él.

Esto se debe a que el equipo creativo de P.A. Works que produjo Sakura Quest toma el nombre de ese personaje. Su nombre completo, Alexandre Cena Davis Celibidache, aparece en la primera línea de los créditos. Sandal es tan creador de la serie como es el estudio, y las figuras de ambos, la ficticia y la real, se funden.

Para más inri, al final del anime Sandal escribe e ilustra un libro sobre cómo la reina de Manoyama devolvió la gloria a su reino. Su visión de Bardo, siempre vinculada al arte, las formas poéticas y la fantasía, contempla la labor de Yoshino a lo largo de toda Sakura Quest y lo atribuye a una heroína que vuelve a su deslustrado reino y lo repara tras unos arduos trabajos épicos. Su condición como narrador de la serie hace que los espectadores acaben sintiendo la alegoría: la cabaña donde se aloja Yoshino es vista como un palacio, sus amigas como los campeones del reino, el conductor de autobús como un caballero, el mecánico del pueblo como un alquimista, y muchas otras figuras más del elenco se ven traducidas de forma parecida al mundo heroico. Incluso los nombres de los capítulos son metáforas y alusiones a la literatura fantástica, relacionadas con la realidad que ocurre los correspondientes episodios.

Lo más especial y encantador de Sakura Quest no se limita solamente al contenido, sino que también abarca su continente. El enfoque alegórico sugestiona sobre lo heroico que es trabajar duro y aprender del camino recorrido. P.A. Works ha forjado este año un anime mágico que representa el trabajo social, la humanidad y la joie de vivre y se preocupa por mejorar la vida de sus personajes y sus espectadores. La visibilización es su arma más poderosa: un filo es la realidad, y el otro es la fantasía. La combinación de ambas es, en definitiva, el filo de una espada digna de una reina de leyenda.

One thought on “2017: Animes con diferencia – Sakura Quest

Yuemita el 18 diciembre, 2017 a las 12:08 dice:

Excelente entrada!

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